sábado, 2 de noviembre de 2013

Violencia contra los propios educadores.

Por otra parte, la violencia en estos ambientes puede dirigirse también contra los propios educadores - tanto por parte d elos alumnos como por personas cercanas a elllos: padres, familiares, amigos...-.
Estos casos de acoso y agresión a los educadores son, por desgracia, cada día más frecuentes.
Se ha intentado quitar importancia a la violencia contra los profesores señalando que es culpa suya, debido a la falta de autoridad del profesorado.
Sin embargo, en la mayor parte d elos casos, se debe a factores socio-culturales difíciles de determinar.
Por este motivo, en algunos lugares se han desarrollado políticas encaminadas a reforzar jurídicamente la potestad de los educadores.
Estas medidas tienen como finalidad "potenciar  la función docente y reafirmar la figura del profesorado como pilar fundamental del sistema educativo, reconociendo su condición de autoridad pública, lo que implica que los hechos constatados por los profesores gozarán de la presunción de veracidad y respeto, y a este respecto quedará garantizada la protección establecida por el ordenamiento jurídico".
Siendo esto un reconocimiento positivo, hay que añadir que la reapropiación de la autoridad propia de los educadores tiene que lograrse principalmente como fruto de una reflexión pedagógica profunda sobre su práctica cotidiana, y no sólo con su refuerzo positivo en disposiciones jurídicas.


García Amilburu, M. Deontología para profesionales de la educación. Ramón Areces. Madrid, 2012, pág. 62.
ANPE, Informe del  Defensor del profesor 2010-2011.
Ley 15/2010 de 3 de diciembre, de Autoridad del profesorado ( BOE, nº 316 de 29.12.2010). Preambulo.

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