Con todo, la profesión de educar puede llegar a ser una de las más gratificantes que existen, porque se orienta a poner a otras personas en condiciones de que puedan protagonizar su vida y conducirse de manera responsable como seres libres y autónomos.
Vocación profesiional versus profesión.
Calidad educativa: intangibles pedagógicos.
García Amilburu, M. Deontología para profesionales de la educación. Ramón Areces. Madrid, 2012, pág. 66.
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