Veremos algunas iniciativas sobre comportamiento éticos y deontología docente desarrolladas desde organizaciones internacionales en el ámbito educativo.
Con ello se pretende mostrar el grado de acuerdo alcanzado a nivel internacional y, por tanto también intercultural, en relación con los valores, principios y criterioss que orientan las buenas prácticas educativas.
Reconocimiento de la OIT/UNESCO sobre la situación del personal docente en 1996.
Esta Recomendación puede servir como base para el desarrollo de un código deontológico de la profesión.
Declaración sobre ética profesional de la Internacional de la Educación (IE), del 2001.
La Internacional de la Educación, constituye la mayor federación de sindicatos del mundo en el ámbito educativo, representa a 30 millones de profesionales de la educación de 400 organizaciones en 160 países y territorios de todo el mundo.
Si bien se trata de documentos orientaddos principalmente al estudio de las condiciones laborales de los educadores, tanto una como otra representan ejemplos de cómo es posible consensuar a nivel internacional valores y principios vigentes en las profesiones educativas, más allá de la diversidad de culturas - aunque, obviamente, este esfuerzo "universalizador" vaya en detrimento de la profundidad del análisis y del nivel de exigencia que aportan los documentos-.
Instituto Internacioinal de Planeamiento de la Educación de la UNESCO.
Consistió en un e-forum sobre códigos de conducta para docentes, en 2011.
Aunque habitualmente suela utilizarse como expresiones equivalentes, en este contexto se diferencio entre los "códigos de conducta" y los "códigos éticos", señalando que la conciencia colectiva de una profesión es, a menudo, responsable de la regulación de los comportamientos de sus miembros; y cuando éstos aparecen codificados, dan lugar a códigos de conducta y a códigos éticos.
Los códigos de conducta establecen los principios de actuación, normas de comportamiento y funcionamiento de los miembros del colectivo.
Mientras que los códigos de ética pueden ser considerados como una "aspiración", enn el sentido de que indican los ideales que deben guiar el ejercicio de la profesión.
En cualquier caso los códigos deontológicos deberían trabajarse más como un medio para crear un ethos y una cultura profesional de mayor calidad moral, y no tanto como conjuntos de reglamentaicones externas conducentes a guiar la actuación de los docentes, porque los códigos deontológicos pertenecen a la esfera profesional, no jurídica.
García Amilburu, M. Deontología para profesionales de la educación. Ramón Areces. Madrid, 2012, pág. 59.
Jover Olmeda, G. El aspecto ético en la configuración profesional de la educación.En Ruíz Corbella, M. (Coord). Educación moral: aprender a ser, aprende a convivir. Ariel. Barcelona, 2003.
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